24 de Sep de 2019

"Somos un movimiento internacional y democrático de personas"

Mariela Belski es abogada graduada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), con especialización en Derecho Administrativo, en 1994 y tiene una maestría en Derechos Humanos en la Universidad de Essex, Reino Unido. Realizó asimismo un posgrado en Derecho Constitucional y DD.HH. de la Universidad de Palermo y un Diploma en DD.HH. y Procesos de Democratización de la Universidad de Chile.



Informal, resuelta y dispuesta a explicarnos la labor de Amnistía Internacional en Argentina, tuvo con nuestro equipo el siguiente diálogo.

Bienvenida a GEO, Mariela. Muchas gracias por estar acá y aceptar acompañarnos como invitada a nuestro Ciclo Compartiendo Conocimientos.

Es un placer, gracias por invitarme.

Sos líder de una organización internacional, en un momento donde el "Ni una menos" es el centro de las cuestiones en cuanto a derechos humanos. Desde ese lugar, de mujer y líder, ¿Qué implicancia tiene este tema dentro de la organización?

Amnistía tiene más de 100 secciones en todo el mundo y la mayoría de las directoras somos mujeres. Además, soy la única directora mujer en Argentina de una organización de derechos humanos, fijate que hay directora en cuestiones de salud, de género, pero no de derechos humanos. Es curioso.
El tema de género en nuestra organización es sumamente relevante. Amnistía no es una ONG, es un movimiento de personas, democrático.
Hace 4 años se decidió que el tema de género iba a ser prioritario, hacia adentro y hacia afuera de la institución. Para darte un ejemplo, la licencia por maternidad es la misma que por paternidad, y están incluidas las licencias para parejas del mismo sexo.
Hay una enorme diferencia entre ser directora de una organización internacional de una local; mi trabajo no es solamente posicionar Amnistía Argentina sino que es llevar los temas de nuestro país y hacerlos interesantes para colegas de otras secciones, es traer temas de otras secciones y hacerlos relevantes acá.
Es una organización que está compuesta por una membresía, mi desafío es hacer crecer el número de miembros. Cuando llegué a Amnistía, ésta no tenía miembros, hoy tiene 13.000.


Es una institución con mucha presencia. Veo chicos en la calle haciendo campañas de fundraising de la Institución

Es que Amnistía se financia con el aporte de sus miembros. Tenemos 7 millones de miembros en todo el mundo; el sur se financia del norte, Argentina tal vez sea la primera del hemisferio sur en autofinanciarse. Lo proyectamos para el 2022, o 2025 tal vez.

Qué bueno esto que contás porque vemos a una Argentina muy encerrada sobre sí misma, sin salir al exterior. Esta expansión de Amnistía, ¿Es una realidad, es un proyecto que ya está en marcha?

El valor agregado de Amnistía es que al ser una organización internacional es que tiene impacto en todo el mundo. Por ejemplo al gobierno de Macri le importaba mucho cómo se veía Argentina en el mundo. Y creo que Amnistía fue una piedra en el zapato de esta administración.
Depende cuál sea la estrategia de un gobierno para que una organización te moleste más, o menos.


¿Cuáles son los ejes estratégicos de Amnistía en el mundo y en Argentina?

Nosotros tenemos una Asamblea General anual-este año se hizo en Sudáfrica- donde se define la agenda. Esta Asamblea es la máxima autoridad pero la agenda es tan grande que existen temas donde no tenemos posición, por ejemplo derecho a la alimentación, derecho al agua, conflictos armados. No hablamos sobre temas en los que no fijemos posición.

Esa posición está acordada entre todos los miembros.

Exacto. En cada Asamblea hay entre 3000 y 4000 miembros; antes se votaba de acuerdo a la cantidad de miembros que tenía cada sección; esto nos desfavorecía a los del sur, pero logramos con América Latina que cada sección tenga un voto independientemente del número de miembros.
La verdad, respondiendo a tu pregunta, la agenda es bastante amplia y se acuerda en base a cada país.
En Brasil y Sudáfrica, por ejemplo, se trata la discriminación racial.
En Argentina tratamos violencia de género, en todas sus formas pero más enfocado hacia la salud sexual y reproductiva. Trabajamos paridad de género, prisión preventiva, protesta social, libertad de expresión. Estamos haciendo una investigación sobre comunidades indígenas con la oficina regional sobre litio. Y, por supuesto, migrantes y refugiados.
Argentina es uno de los pocos países que tiene lo que se llama esponsoreo privado, tenemos un decreto para el tema de refugiados sirios. El presidente Macri asumió el compromiso de abrir la puerta a los refugiados.
Redes sociales también trabajamos, para evitar lo que llamamos Toxic twitter.
Y desde hace 3 años trabajamos en litigio, que es algo nuevo para Amnistía.
Y no quiero olvidarme de cambio climático, es probable que nuestra próxima campaña sea sobre ese tema.


Tienen un gran grupo de voluntarios aquí…

Sí. Estamos haciendo educación en derechos humanos. Son más de 100 jóvenes que se reúnen casi todos los sábados a capacitarse. Tratamos de emponderarlos para que después puedan por su propia cuenta salir a hacer sus campañas.

¿Son convocatorias abiertas o son acuerdos con Universidades?

Son convocatorias abiertas. Nuestra idea es que esos jóvenes se independicen y armen sus propios grupos y estrategias.

Qué bueno porque es generar inteligencia colectiva para que otros puedan replicar esa idea.

Exacto. Y damos muchas capacitaciones en escuelas, especialmente sobre salud sexual y reproductiva, siempre a pedido de directoras o centros de estudiantes.
De hecho pedimos una reunión con el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires porque queríamos articular de manera orgánica toda esta propuesta. Jamás tuvimos respuesta. El tema es que no podemos recibir financiamiento de ningún gobierno para asentar nuestra posición absolutamente independiente. Tampoco sentamos posiciones sobre democracia, por ejemplo. Amnistía nunca va a opinar sobre lo que pasa en Venezuela, o la prisión de Lula. Necesitamos ser muy independientes para tener posiciones bien objetivas y bien fundadas en derechos humanos.
Nadie nos ha demonizado como la ha hecho este gobierno, y lo digo porque también lo hicieron personalmente, contra mi persona: que soy kirchnerista…
Y hay que entender que yo soy Amnistía, no soy Mariela.


En cuestiones de ránkings, Mariela. ¿Cómo está posicionada Argentina en materia de derechos humanos?

Esa es una pregunta que nunca nos hacemos en Amnistía. Todos los países tienen que cumplir una agenda de derechos humanos, sin excepción.

Pero los habrá más o menos promotores de los derechos humanos…

Por supuesto. Hay países que nos preocupan mucho: Siria, Hungría, Rusia, Sudáfrica, Sudán, República Democrática del Congo…
En América Latina Venezuela es la gran prioridad en este momento en el tema derechos humanos. Después le siguen México, Colombia y Brasil.
Te cuento cómo trabajamos: Hacemos investigaciones en el campo; nuestras oficinas regionales están en México y Lima, éstas van directo al campo investigando con estándares muy altos. Después se hacen campañas internacionales con esta investigación.


¿Tienden a asociarse con organizaciones locales o universidades para estos trabajos?

Sí, excepto que sea un tema propio de Amnistía. De hecho en Argentina casi siempre trabajamos con alguna organización.

Nombraste países de América, Europa, África. ¿Qué hay respecto a Asia? ¿Tienen oficinas allí?

Tenemos oficinas regionales en todo el mundo. Tres en Asia, 3 en África, 2 en América Latina y 1 en Europa. Éstas trabajan conjuntamente con las secciones. No tenemos secciones en todos los países: No podemos en China, Rusia… Pero tenemos en Marruecos, India, Israel, Hong Kong, Japón y Bangkok.
Para nosotros China es un país prioritario, porque los derechos humanos no tienen espacio; tenemos un proyecto que se llama China Blog, que consiste en ver lo que está haciendo China en otros países.


Cambiando de tema, ¿De qué es trata y cómo trabajan esto del aprendizaje participativo?

Tenemos 13.000 jóvenes que apoyan la causa de Amnistía. Se trata de que el socio no sólo aporte su cuota sino que participe de la organización. En Europa por ejemplo, el nivel de participación es del 90%; aquí es muy bajo, sólo participan los jóvenes. Allá la cultura es distinta; tienen información de lo que pasa en el mundo, vos abrís The Guardian, y tenés noticias de Argentina, de Ghana… Nosotros acá no sabemos qué pasa en otro lado estamos todo el tiempo mirándonos a nosotros mismos.
Nuestra membresía intenta generar espacios de diálogos, juntar firmas por causas, por ejemplo acá tenemos un preso que hace 10 años está con prisión preventiva, y le llegan cartas de todas las ciudades del mundo, emociona, es muy fuerte.
Necesitamos que la gente participe más; acá el ciber activista, que es una persona promedio de 36 años, no participa… sólo aporta su cuota.


Como si hubiera una participación más altruista que activa…

Exacto. Damos charlas de membresía todos los meses, de los trece mil miembros, vienen diez…

Respecto a tema redes, Mariela. ¿Cómo lo trabajan?

La libertad de expresión para nosotros es muy importante. Investigamos la violencia en la red social Twitter en Estados Unidos e Inglaterra. Como consecuencia de éstas, tuvimos acceso al CEO de la empresa, que ha decidido cambiar mucha de sus políticas gracias a nuestras presiones. Hay organizaciones que entienden que libertad de expresión significa no tener reglas: esto no es así. Que los límites significan censura.
Pero sí hay límites: el odio, la discriminación, la violencia racial…
Y también hemos sido víctimas de gobiernos que nos han demonizado: el de Bolsonaro en Brasil, Erdogan en Turquía y Duterte en Filipinas son claros ejemplos.
También lo vivimos aquí, con el caso Maldonado, y del ataque a periodistas defensores de los derechos humanos. Nuestra mirada los enojó muchísimo, y tuvimos serios ataques en nuestras redes sociales.


Acá en Argentina es más o menos nuevo el tema de las protestas sociales por los derechos de la mujer, ¿no? ¿Vos que opinás?

Te voy a decir algo que te va a sorprender. El impacto internacional que tuvo la movilización por el tema del aborto en Argentina fue impresionante. Los jóvenes esta vez adhirieron y se apropiaron de la protesta, la hicieron suya. El pañuelo verde se traspoló de tal manera que la autora de El cuento de la criada (Nota: Margaret Altwood) acaba de sacar el libro con la tapa verde, por ejemplo, y sus presentaciones son con un pañuelo verde en el cuello. Escribió muchos twitts acerca de la marcha en Argentina.

Creo que el Estado no se ocupa de cuestiones claves, por ejemplo Ni una menos, el registro de femicidios.

El problema es que no hay presupuesto.

Ni una menos explotó en todos lados, generó una ola descomunal. Sin embargo, ha crecido el número de femicidios. El Estado, me parece, debe coordinar para ocuparse con los municipios y provincia, porque solo no puede.

Nuestra política pública se ejecuta sin presupuesto, y sin presupuesto…olvidate.
Este movimiento de mujeres ha generado reacciones en los hombres que se identificaron con la causa y quisieron informarse; en otros, por otro lado, generó furia, porque movió muchas estanterías machistas. Creo que este gobierno sí puso el tema en debate, especialmente el aborto, y eso lo valoro. Creo que fue el debate legislativo más interesante que tuvo la historia de nuestro país.
Respecto al gobierno de la ciudad, su postura respecto al género es más bien… nórdica… cómoda. A ver: Priorizar puestos de trabajo jerárquico dentro del gobierno para mujeres, pedirles a las empresas que trabajan en la ciudad que implementen políticas de género…
Pero cuando se habló del aborto, Larreta no dijo nada. Esta es la agenda que el gobierno no quiso llevar adelante.


Fue un debate riquísimo, muy intenso.

Por lejos. La gente hablaba del aborto en sus casas, con sus amigos; las familias que estaban en contra se dieron vuelta por sus hijas o nietas. ¿Cuál fue el error del gobierno?
Porque claramente el gobierno perdió con este debate. El error fue haber puesto el debate a consideración de cada uno de sus partidarios. Si vos decís: abro el debate y que cada uno vote lo que quiera… entonces perdés. O votás a favor o votás en contra, pero la directiva tiene que ser clara en ese sentido.


Vamos terminando la entrevista, y también se va terminando un ciclo de gobierno. Contanos alguna cuestión que a tu criterio a esta administración le haya quedado pendiente, y algún logro para destacar, por favor.

Este gobierno no ha priorizado una agenda de derechos humanos. La Secretaría de Derechos humanos no ha hecho nada al respecto, más que algún que otro evento.
Ni siquiera se manifestó al momento del debate por la despenalización del aborto. No pudo administrar ninguno de los temas referidos a Derechos Humanos relevante: Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, el aborto… todo le ha explotado en las manos.
Todo fue tratado con una mirada securitista, todo delegado a Seguridad. El tema migrantes es derechos humanos, y se trató en las oficinas de Migraciones…

Las Secretarías de Derechos Humanos deben ser transversales a todas las áreas de los gobiernos.
Nuestra sociedad debe reconciliarse con el concepto de Derechos Humanos, el cual se ha politizado mucho. No solamente es dictadura militar, también es que un jubilado acceda a su jubilación sin que se la reduzcan, acceso a la educación, es el cambio climático, es un salario digno.


Quedó atrapado en el inconsciente colectivo el tema de Derechos humanos y dictadura, me parece, ¿no?

El gobierno anterior hizo una gran gestión al avanzar en la agenda Verdad, Memoria y Justicia. No así en la agenda de género y de los derechos de los pueblos originarios. Tampoco con Venezuela.
Y este gobierno antagonizó tanto con el anterior que para distanciarse puso a los derechos humanos como algo no ponderable.


Vamos a hacerte ahora la pregunta GEO, que le hacemos a todos los invitados.
Si fueras presidente por un día y tuvieras que tomar una sola medida. ¿Cuál tomarías?


Nuestro país necesita un gran acuerdo político para hacer una gran reforma de la justicia.
Hasta la ciudadanía se da cuenta que es el poder menos creíble. El acceso a la justicia de las clases más vulnerables es un problema. La Argentina no va a lograr cambio en la Justicia si no se hacen acuerdos interpartidarios.


Mariela, otra vez gracias por aceptar nuestra invitación a GEO y te invitamos a continuación a participar de nuestro Ciclo Argentina Política. Fue un placer tenerte aquí.

Encantada con la invitación, gracias a ustedes.




Responsable General: José Lezama
Edición: Pablo Miranda
Coordinación y Organización General: Viviana Noir

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